El autor ha logrado una exposición clara, graduada y llena de matices, que excluyen todo tipo de simplificación apresurada. No le falta la parresía evangélica, esa libertad de palabra tan necesaria en un tiempo de pasado <>.Clara y valiente la exposición, no ignorante de la revolución teológica que implica. Y a la vez, abierta y en camino. |